Manual de uso de las mujeres en esos días. Parte I

Hay días en los que te levantas y eres consciente de que te vas a enfadar. Lo sabes, pero también sabes que es algo inevitable. Sólo  falta encontrar la víctima, y rara vez es quien más se lo merece.

Sientes que tus nervios se erizan cual piel de cactus e irritan tu cabeza del mismo modo que pincharte con sus agujas. Sólo falta el detonante.

Un mensaje, un bonito mensaje de “Buenos días”. Ya tienes tu víctima. Te ha dado los buenos días, sí, ¡pero sin emoticono simpático al final! ¿Cómo se atreve? Ha elegido un mal día para olvidar semejante detalle. Un detalle sin importancia, pero… un detonante.

Tal vez no sea un mensaje, puede que sea la ausencia de uno. O tal vez una respuesta equivocada a una pregunta de esas “trampa” que tanto gusta a las mujeres. Y es que sí, los hombres, parejas o amigos cercanos, soléis ser las víctimas de esos días en los que porque sí una mujer sabe que se va  enfadar.

Por ello, porque muchas veces no entendéis aquello que es imposible entender porque ni nosotras mismas lo comprendemos, ahí van una serie de consejos de manual:

  1. “Esos días” no siempre coinciden con la menstruación
    Si bien es cierto que los días previos, durante y posteriores a la menstruación las mujeres están más susceptibles, pero no siempre es para mal. Y no siempre están mal o susceptibles sólo por ese motivo. De echo, confundir la mala leche de uno de esos días en los que estás de mala leche porque sí con los días de la regla, es algo que suele molestar a las mujeres e incrementar su enfado. Nunca, jamás digas un: “¿Te va a venir la regla?” antes de calcular dicha fecha en el calendario. Solo empeoraría las cosas.
  2. No siempre hay un motivo
    No hay cosa que más cabree que intentar buscar un motivo a lo que no lo tiene. Las mujeres son conscientes de que tienen un mal día, pero no pueden evitarlo y si su víctima no se muestra rauda y vivaz, lo siento, estás perdido. No preguntes de manera reiterada qué le pasa, ni ella lo sabe, y sólo contribuyes a aumentar su malestar, lo que aumenta su mala leche y en consecuencia lo pagará más contigo. Ármate de paciencia, ella también aguanta malos días tuyos.
  3. Hazte el tonto
    Procura no entrar a trapo. En esos días en los que una mujer busca enfadarse, porque básicamente ya está enfadada, no se te ocurra darle motivos. Contestar a sus sutiles frases solo fomentará agrandar la bola y darle un motivo real que echarte en cara. Hazte el tonto, evade respuestas, habla de otros temas, cuéntale tu día. Lo que sea, pero evita entrar en su guerra, tienes las de perder.
  4. No te hagas el extratonto
    Por mucho que hacer como que no sabes de qué va la cosa sea un buen plan, no lo es si te pasas y evitas directas y preguntas claras. En esos casos sé dulce, y dile que entiendes que puede que lo hayas hecho mal, o que tiene razón, aunque no la tenga, y de modo sutil dile lo que te gustaría. “Yo también te entiendo, y lo siento, de verdad, pero (…de lo que vaya el tema…). Además, entre (bla bla y bla) no puedo (bla bla y bla) 😦 ” Que sienta que le das la razón, que la entiendes, aunque en el fondo la traducción sea: “A ver loca, ¡que yo también bla la la y no te vengo con estas!”. En estas ocasiones te toca ceder a ti.
  5. Entiende que esos días como vienen van
    Si la noche ha amansado a la fiera, o tras ir a dar una vuelta se le ha pasado, así, de modo misterioso, déjalo estar. Son momentos que no tienen explicación. Se viene a parecer un poco al efecto caravana. ¿Nunca te has visto inmerso en una caravana monumental en la que parecía que tu vehículo iba a avanzar a 10km/h durante el resto del trayecto y de repente puff estás a 120km/h y sin un solo coche a la vista? Pues esto es lo mismo, no intentes entenderlo, las mujeres tampoco lo entendemos.
  6. Si ella dice “bueno, tú sabrás” revisa mentalmente la conversación
    No cabe duda, este es una clara manifestación de intenciones. Una llamada a la guerra abierta. Ten cuidado con tu respuesta si no quieres salir mal parado. No es que las mujeres digan sí cuando quieren decir no, pero sí que dejan a tu libre elección cosas de las que tienen muy clara cual es la respuesta correcta. Sí, esto es un concurso, esos días en los que no sabes porqué pero están enfadadas son un concurso de supervivencia. Sólo gana el que es hábil y sabe esquivar las lanzas y aguantar el asedio.
  7. Jamás los llaméis días de locas
    No, no, no. Este es un gravísimo error. No son días de locas, son las hormonas las que tal vez lo estén. No se te ocurra despertar la fiera que toda mujer lleva dentro. evita nombrar palabras como: loca, flipada, perturbada, desequilibrada, o similares, aunque no sean en un contexto referido a ellas.
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