¿Qué pasa si se acaba el banco?¡Pupa!

pupaEstaba nuestra pequeña cactus tomando algo tan ricamente con su amiga la Conguito y el Puercoespín. Uno de esos tentempiés que como tomes demasiados acaban por ser notetienesenpie, Es un día cualquiera al medio día, el sol otoñal aparece tras las nubes y filtra sus deslumbrantes rayos a través de la ventana recordándote cuánto echas en falta su calor.

El gerifalte del lugar llama al señor Puercoespín, que acude apresurado dejando solas a Cactuswoman y Conguito. La conversación resulta absurda, una de esas que se tienen para pasar el rato, amena, pero sin mayor interés, hasta que ves el sofá. ¡Oh EL SOFÁ! No un sofá cualquiera, se trata de una especie de semicírculo forrado de piel negra en cuyo interior puedes sentirte el Rey del Mundo, o más bien el de la noche. Es un sofá de esos que te llama y te dice: “Oh baby, ven a sacarte una foto sobre mi piel morena”. La voz cautivadora del mueble de piel no deja indiferente a Conguito, que se apresura a pasar su móvil a la pequeña cactus.

– Sácame una foto ahí -Dice la Conguito señalando al magnifico ejemplar-, pero discreta.

– ¿Cómo que discreta?- Pregunta Cactuswoman extrañada.

– Sí, vamos, que no se entere todo el local que estamos sacándonos fotos en plan friki.

Ok, ok. Seamos discretas pues. Hagamos un planing mental. Conguito se introduce en el semicírculo de piel negra, los rayos cegadores del sol entran por su derecha, Cactus se sienta frente al sofá, en un humilde banco, y encuadra. Intenta evitar el contraluz que entra por la ventana a la vez que lucha por sacar del marco una cubicare que parece estar puesta adrede para tapar las piernas de la Conguito. Primer intento, nada, mucha luz. Intentémoslo de nuevo. Piel de cactus, en su afán por sacar la mejor instantánea posible, comienza  deslizar su trasero, bueno, su culo, por el banco poco a poco hacia la derecha mientras sigue con la mirada fija en la pantalla. Nada, sigue habiendo demasiada luz. Tal vez si se desplazase un poco más… Así que el cactusculo repta por el banco, un banco simple sin mayores pretensiones, que ha caigo frente al magnífico sofá huevo.

Repta, repta, repta… ¡Oh no! ¿Para seguir reptando no debería haber algo debajo? El mundo parece pararse un segundo. O más bien un segundo parece hacerse eterno. Cactus analiza la situación, tardeeeeee, el culo decide trasladarse hasta la próxima superficie firme generando un estrepitoso ruido seguido de unas cuantas risas. Sí señores. Cactus acaba de caerse al suelo. O eso, o el envidioso banco feo decidió volverse más corto de repente para mofarse de ella. Las risas mutan a carcajadas abiertas cuando Cactuswoman, una pequeña desvergonzada, decide levantar la cabeza hacia la Conguito y le dice: “¡Esto te pasa por pedirme discreción!” 😛

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