La infoxicación nos ataca

Vivimos en un mundo en el que parece que nos resulta más sencillo escribir un whatsapp que quedar y darnos un abrazo. Vivimos a la carrera y no tengo muy claro si evitamos el contacto físico porque nos hemos acostumbrado al gélido tacto del móvil frente a la calidez de una mirada humana, o es que nos perdemos el tiempo escribiéndonos con la escusa de que no tenemos tiempo para vernos. La tecnología nos acerca a los que están lejos, y nos aleja de los que están cerca. Quiero besos, no “muaks”. Sonrisas, no 😀 . Contacto físico, no virtual.

Infoxicación, según la Fundeu: «El exceso de información causa el síndrome de la infoxicación, que está caracterizado por la ansiedad y la angustia». Vamos, que estamos enganchados.

Vibra algo en la muñeca. No es que se te haya olvidado guardar algún juguete antes de quedarte dormido, es la pulsera de fitbit que dice que toca dejar de soñar. Un maravilloso aparatejo plastificado que te despierta sin molestar a tu acompañante, o eso es lo que dice el anuncio. Pues bien, en mi caso nunca despierta a mi compañero, porque es el gato quien me despierta a mi, pero bueno, a lo que íbamos. Vibra la muñeca, medio dormido aun, golpeas la pulsera para decirle que ya estás despierto. Cuando cesa su zumbido vuelves a darle una serie de golpecitos para avisarle de que ya has cesado tu etapa del sueño, sí computa lo qué y cómo duermes. Cinco minutos despues suena el despertador, el del móvil, por si morfeo te ha vuelto a atrapar entre sus redes.

Aun sin salir de la cama coges el teléfono, revisas los whatsapp. Sonríes con algún buenos días, o frunces el ceño por no ver aquel que esperabas. En este caso ya te levantas con el pie izquierdo. Entras a facebook, a ver qué se cuece. “¡Mmmm tengo notificaciones! ¡Qué bien!”, las revisas y sonríes, o más bien sonríes y las revisas. Abres el mail, “Mierda, tenía que imprimir”. Te levantas, enciendes el ordenador y la impresora e imprimer el archivo. Ahora sí, puedes ir al baño. Ducha, secador, microhondas, ascensor, coche, trabajo, ordenador, móvil… Aun no has saludado a nadie, no has tocado a nadie, pero ya has mantenido unas 10 conversaciones a través de algún dispositivo móvil.

Cientos de caracteres impersonales que llevan a equívocos y que se interpretan como el que los lee quiere, no como el que los escribe. Oh, grandes emoticonos, esos dibujitos que dan el toque de entonación a la frase, o lo intentan, porque está claro, no es lo mismo un: ja ja ja, je je je, jajajaja… O un: ya ya… Pensad cuántas veces los habéis interpretado como has ha dado la gana. Eso sí, si le pones un 😉 detrás, parece que es amistoso, si no… ¡Que se agarre el que te lo ha escrito! ya te tiene a malas todo el día. Y ojito con el doble click azul, o con la última conexión en linea. Esto sí que puede crear problemas.
– Beep beep, llega un mensaje: “¿Por qué no me has contestado?, ¡Sé que lo has leído!”
– ouch… piensas: “Sí, lo he leido, pero tengo algo llamado VIDA que no me permite contestar instantáneamente a todo”.

Claro está que hay casos y casos, y todos tenemos alguien que es un desastre a la hora de contestar. Hay quien no contesta en días, en horas, o en minutos. Quien no contesta de manera habitual o quien se sabe que es algo puntual. Sea como sea hay que ser consecuente. No debemos perder de vista que estar pegados al móvil hace que no disfrutemos de nuestro entorno.

No es que no sea útil conversar por estos medios. Pero puede llegar a ser contraproducente. Estamos tan acostumbrados a estar contínuamente en contacto, que cuando finalmenet quedamos, apenas hay qué contar. Resulta tediosos “perder” el tiempo en reservar un hueco de tu apretada agenda, “¿Para qué si llevamos hablando todo el día”?. Por desgracia se está supliendo el calor humano por el frío contacto mediante el móvil. Ya no nos vemos, nos mandamos fotos. Ya no hablamos, escribimos. No nos besamos, mandamos “muaaaaak”… Vivímos más nuestra vida virtual que nuestra vida real.

¿Y si ya damos un paso más allá? ¿alguno habéis oído hablar del durex ropa interior? Oh, oh, oh. Es la octava maravilla del mundo. El mejor invento para las desafortunadas parejas que llevan su vida sentimental a distancia. Pero… ¿Y para los que están cerca? Imáginate la conversación por whastapp:
– (Ella) Cariño hoy no puedo quedar pero… quiero fiesta 😛
– (Él) Sí, yo también ando un poco pelado de tiempo, ¿Un skype con durex?
– (Ella) 😉 😉 A las 21:30 te espero.
¿Así serán las relaciones sexuales del futuro? Qué pena, se acabaron los preliminares, los calentones, que te empotren contra… Pasas a autopreliminarte, autocalentarte, autoempotrarte… eso sí, ¿a través de la web cam? Madre mía a lo que estamos llegando.

 

 

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2 comentarios sobre “La infoxicación nos ataca

  1. ¡Cuanta razón tienes! ahora mismo te estoy escribiendo desde una habitación con dos personas, dos ordenadores, tres moviles y un telefono fijo. Todavía no hemos mediado palabra! Pensé en dejar la tecnologia aun lado, solo por un momento, pero tendría una conversación conmigo misma.
    Me gusta tu blog, gracias por abrirme los ojos por un ratillo 🙂

    Eva.

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